Tienen que ser diferentes entre sí, pero seguir cumpliendo la función de una cuchara clásica. El noruego Stian Korntved Ruud (1989)  —que confiesa una “fascinación innata” por el modo en que se crean los objetos— se somete desde marzo de este año a un ejercicio diario que obliga a su mente a trabajar en un diseño mientras que —con herramientas manuales como única ayuda— sus manos se afanan en producir el objeto.

El diseñador se ha propuesto con Daily Spoon (Cuchara diaria) hacer una cuchara de madera durante 365 días seguidos. Las hay clásicas como las que remueven ollas, miden cantidades o se clavan en el café, otras se presentan heterodoxas como la cubertería de un restaurante demasiado moderno o las que pudieran vender en una tienda de artículos de cocina de dudosa utilidad. Las añade a su cuenta personal de Instagram, fotografiadas sobre un fondo blanco. La sucesión de imágenes podría dar la impresión de que la cuchara es siempre la misma, que Ruud se dedica a transformarla y lo que en realidad contemplamos es una especie de evolución en viñetas.

Las talla de modo artesanal con distintos tipos de madera, manteniendo una relación cotidiana con el comportamiento y las particularidades de cada una. “Se trata de cooperar activamente con el material (…). En la producción industrial moderna, las máquinas reescriben las estructuras y el crecimiento natural de la madera. Usando herramientas manuales mi mano colabora con la estructura durante el proceso de formación”.

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